Un hombre irritante e irritable.
Firen Drakendorf
Por la putamare, no eran ni las tres de la mañana.
Algo terrible había pasado fue lo que me dijo la voz detrás del teléfono. Todos los oficiales de alto rango no estaban disponible o no se dignaban interrumpir su sueño por tal nimiedad. Osea, me la chantaron toda a mí. Seguro fue ese viejo impotente de Reeder Faulkner.
El laboratorio 15 estaba como a veinte minutos del cuartel. A pie. Felizmente alguien del departamento de Inteligencia ya tenía un vehículo listo. Faulkner siempre tan generoso.
“¿Teniente Coronel Drakendorf?”
“Por desgracia. Súbase. Yo manejo.”
“Pero—”
No dejé que terminara. Ya me había apoderado del volante. “Tengo que ir de una vez. Escoja si es con usted o sin usted.”
***
“¡Más despacio! ¡El motor se puede averiar!”
“Su tiempo sería mejor empleado si me diera los detalles de lo que ha sucedido.”
“Entendido.
“A las 0216, un miembro de la guardia del Laboratorio 16 nos llama histérico. Luego de balbucear incoherencias por algunos minutos, pudimos entender que habían matado a todos. Que supuestamente era el trabajo de uno solo. Constantemente repetía, ‘Estatua, estatua, estatua.’ Eso es todo lo que sé.”Conciso el reporte.
Ya habíamos llegado. El Laboratorio 15 era conocido por sus investigaciones biológicas, aunque no existían rumores como los disparates que se escuchaban de cuando en cuando respecto al clausurado Laboratorio 5, donde se dice que el Fullmetal Alchemist casi pierde la vida. Era más que nada un laboratorio médico, pero como el trabajo era experimental y nunca van a haber muchos voluntarios para estudios de ese tipo, su área no era muy grande.
Al fijarme en el ambiente a mi alrededor me di cuenta de que la luna en cuarto menguante estaba rojiza. Genial, un augurio. Cuando menos no hay mucha luz que delate nuestra presencia. La puerta no tenía ningún signo de haber sido forzada. Le pedí a mi acompañante que espere un momento. Transmuté la pared junto a la puerta para que me dé una pequeña rendija en la que pudiera ver adentro. Si bien era importante rescatar al sobreviviente, tampoco es de valientes exponerse a balas o peor por gusto. Pero de pronto oímos un grito: “¡¡Estatua!! ¡No quiero ser una estatua! ¡Tengo que moverme! ¡La salida!” Las luces que iluminaban el pasillo me dejaron ver que la cara de quien presumiblemente era el único sobreviviente sin sangre. Parecía que toda su sangre se le había ido a los ojos.
“¡Abra la puerta pero tenga su arma lista! Su sobreviviente puede ser capaz de todo.”
El guardia con los ojos de sangre chocó con mi acompañante, quien le propinó dos bofetadas pidiéndole que se calme. Para mi sorpresa, el guardia le hizo caso lo mejor posible. Aún temblaba, pero se notaba que trataba de controlar su agitación, especialmente en sus labios y sus ganas de gritar.
“Vamos a tener que llevarlo buscando al resto. Yo me voy adelantando. No quiero que tenga que volver a ver lo que sea que lo ha puesto así.”
Mi acompañante asintió y se llevó al guardia cogiéndolo del brazo. Creo que él ya no tenía más energía que para avanzar automáticamente.
“¿Sabe quién estaba a cargo esta noche?,” le pregunté a mi acompañante.
“El Mayor Claus Faroth, el Shotarm Alchemist.”
“¿Su oficina?”
“Siga adelante. Está dos habitación más allá.”
Saqué la Schnellfeuer de su pistolera oculta en mi espalda. Y apenas hubo dado sus indicaciones mi acompañante pude ver el piso que comunicaba con la oficina de Faroth salpicado de sangre y un brazo inerte que se salía del umbral de la puerta. Con mi mano le indiqué que se detuviera. Gesto innecesario. Los dos estaban a buena distancia de mí.
Cuando entré, había nueve cuerpos tirados en el piso; era obvio que estábamos lidiando con un caso de alquimia: el piso estaba irreconocible; había una pared que se formó del piso en medio de la oficina, y éste parecía también ser el epicentro de algún sismo.
Cuando me acerqué al primer soldado, el que tenía el brazo afuera de la habitación, noté que aún respiraba. Un sobreviviente más, al menos. Tras una rápida inspección, me di cuenta que sólo sufrió una concusión y en cualquier momento iba a recobrar el conocimiento. El otro.
El otro era algo que nunca había visto antes. Su cara brillaba como si fuera plástico, pero tenía un color muy hepático, grotescamente puntuado con vasos sanguíneos negros que saltaban a la vista. Muerto.
Los dos siguientes estaban inconscientes. Pero el quinto era extraño de una manera distinta de la del segundo. Definitivamente estaba muerto. Estaba sufriendo de espasmos y tenía su pistola sujeta firmemente. Su rostro estaba amoratado o negrusco—era difícil ver porque la luz de la oficina se había arruinado por la pelea. Sangre otra vez. Sangre y más sangre.
El hijo pródigo, eh.
Esta vez no se me va a escapar. No habrá traición de Teufel Hunden como la última vez.
Faroth había sufrido el mismo destino que el primer soldado que vi transmutado. Sus lentes se habían quebrado porque se cayó de cara al piso, pero la montura había quedado fusionada con su rostro.
Llamé a mi acompañante, y empezamos a tratar lo mejor que pudimos a los sobrevivientes. Cuando tuve una oportunidad, contacté al cuartel.
“Éste es el Teniente Coronel Firen Drakendorf. La incursión en el Laboratorio 15 ha dejado 3 muertos. He confirmado que se trata del trabajo de Wolfgangs Schicksal, el Alquimista de la Sangre.”
***
Ahora es cuestión de ver si podemos juntar gente para buscar a Schicksal. Idiota, antes simplemente era un desertor. Ahora ha cometido una ofensa capital.
Jum, quizá está sea la oportunidad para un ascenso. Krammer no podrá burlarse de mí más.
Notas
- El nombre correcto del Blood Alchemist es Wolfgang von Schicksal. En el idioma doiche, el “von” indicaba la procedencia de la persona; una traducción literal del nombre es “Wolfgang de Schicksal.” No sólo eso, en doiche el “von” solía ser indicativo de nobleza. El hecho que Drakendorf haya omitido esa partícula puede obedecer a dos razones: la primera es que simplemente se le olvidó o en el apuro dio el nombre incorrecto; la segunda es que la omisión fue una consciente—o hasta subconsciente—forma de apocar a Von Schicksal. Quizá los siguientes ayat permitan formar una mejor opinión al respecto.
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