Ciudad Central, 2:45 AM.
Casa llena. Genial. Mi entrada triunfal a Ciudad Central se ve que va a ser un completo éxito; quién diría que un antro como el Dessiré estaría así de repleto en pleno toque de queda. Ni siquiera los burdeles se atreven a abrir sus puertas y aquí todos le son indiferentes a todo. Es el alcohol... sin él este sitio sería un desierto.
“¡Oye Sanders, sales en cinco minutos así que prepárate!" me gritó el viejo Phil. Buen tipo, algo imbécil, pero . . . buen tipo a fin de cuentas.
Cindy ya estaba lista, me miraba desde la otra esquina del camerino apoyada contra una vieja pared. Estaba molesta conmigo; llevar un vestido tan provocador no estaba dentro del plan. Soy un hermano de lo peor . . . pero Phil no hubiese aceptado el espectáculo sin aquella condición; gajes del oficio. Ese viejo verde... voy a tener que darle una paliza luego de cumplido el contrato. “¿Qué dices Cindy, lo golpeamos o no?”Cindy no dijo nada.
Debería estar acostumbrado. Ella no va a volver a hablar. Es muda, pues. Nunca me enteré la razón y tampoco quise enterarme; sólamente se que desde ese día en la capital de Xing mis ganas de hacer justicia se incrementaron, y ahora que estoy aquí, en Central; el 50% de mi plan ya está en marcha.
Cindy me hizo una seña. Es hora de salir al frente. Mi público espera impacientemente.
“Con ustedes, Gregory Sanders, ¡El Mago del Desierto!”
Maldita sea, ¿Dónde están los aplausos?, no puedo creer que todo el mundo esté callado... ¡Ah, ya sé! ¡La culpa la tiene esa gorda cantante de hace un momento, me jodió la función! ¡Gente como ella debería estar sin voz, no mi hermana!
“¡Oye, haz algo! ¡No hemos pagado 1000 Cenz para verte a ti y a la muchacha parados sin hacer nada!” dijo una mujer del público.
“Silencio señora, que si es por la muchacha yo estaría aqui horas de horas viéndola,” dijo un joven.
“Bueno señores, permítanme empezar con la función.” ¡Ese infeliz pagará su atrevimiento con sangre! “Mi joven asistente Cindy me pasará el Turbante Mágico. Cindy el turbante por fav—”
“¡Argggghhhhhh! Suéltame ¿Acaso no te gustan los piropos? ¡Auch!” gritó el joven del piropo mientras Cindy arrebatada lo molía a golpes en el piso.
“¡Esta mujer es una histérica, que alguien la detenga!” gritó un anciano.
“Cindy hermanita, no seas así, no, no Cindy los tacos de tu zapato no son puñales no, no en el estómago Cindy... ¡¡NO!!”
“¡Argh!” gritó el joven con el taco insertado en el estómago.
Menuda escenita está montando... Esto no va de acuerdo al plan. 2 años tirados al retrete. Nos van a demandar por daños y prejuicios... Y yo aún no conozco Aerugo...
“¡Haga algo, su asistente va a matar a mi novio!” dijo una muchacha con pinta de prostituta.
“¿Y usted le permite a su novio piropear desconocidas? ¡Qué vergüenza? ¿Dónde quedó la moral? ¿Dónde quedó la decencia?”
“¡No me interesa, haga usted algo!”
Cindy, Cindy, sabía que tu impulsividad me traería problemas algún día.
“¡Cindy, basta ya! ¡Lo vas a matar! ¡Contéstame, no te quedes calladota! Lo lamento hermanita olvidé eres muda,” le dije muy suelto de huesos.
“¡Esto es un genocidio, menudos locos trae este cabaret! ¡Todo lo que nos contaron de ustedes era mentira! ¡Quiero mi dinero!” gritó una furiosa muejer.
“Yo también quiero mi dinero,” gritó un señor mayor.
“Yo quiero que usted señorita linda, buena y misericordiosa quite su pié de mis entrañas antes de que muera,” lloró el joven piropeador mientras estaba en el suelo.
Todo se fué al demonio, ahora qué hago... Piensa Gregory piensa, ¿El truco de la paloma? ¿El escapismo de la dama de acero? ¡Piensa.... piensa!
“¡De aquí nadie sale! Gritó el viejo Phil, ¡Estamos en toque de queda, si no fuese por las paredes antiruido ahora mismo tendríamos a toda la policía sobre nuestras cabezas!”
“¿Paredes antiruido? ¡Ni hablar, yo no me trago ese cuento. Y ahora que lo pienso: ¿Cómo es posible que nadie de Central se haya dado cuenta de esto, la bulla de aquí es infernal... ¡¿Qué fue ese ruido?!”
Una veintena de policías armados entró al cabaret, al mando estaba un pigmeo con pinta altanera; parecía un capitán.
“¿Crees que soy imbécil, Philippe? ¿Que no sé reconocer la diferencia entre 80 mil cenz y 75 mil?” dijo el pigmeo, muy enfurecido.
“Capitán Gnomus, perdóneme. Debí haber cometido algún error en contar el dinero del soborn... digo; contribución voluntaria a las arcas del estado...” dijo Phil.
¿Capitán gnomus? Vaya apellido... le queda perfecto, Central es una ciudad pintoresca, prestidigitadores como yo no vemos gente así tan a menudo... ¿Pero qué está haciendo el enano ése? ¡No toques a mi hermana desgraciado! ¡Ahora le está diciendo cosas al oído!
“¡Serás imbécil! !¿qué estás haciendo con mi herma—?! ¡Bien hecho Cindy, eso le enseñará!
“¡Capitán Gnomus! ¿se encuentra bien?” dijo un policía.
El capitancito se encontraba en el piso, pero parecía en otro mundo. Una patada en esa zona es capaz de tumbar al guerrero más fuerte. Está furioso. Demonios, nos rodean los policías...
“Cindy, haz lo que sabes.”
Je, mi hermana no pierde el tiempo; ya había trazado el círculo de transmutación alrededor nuestro, no demoró mucho; la sangre del infeliz que apuñaló hace un momento era una buena tinta.
“Qué demonios...” dijo alguien del público.
Gente imbécil ¿acaso nunca han visto alquimia? Esto es a lo que llamamos "El Ascensor-Cúpula Sanders," elevar parte del suelo bajo nosotros, añadirle un techo ovalado, y proyectarnos en forma de una torre para escapar del lugar. Es una lástima que la duración de la columna sea limitada y pueda romperse como está sucediendo ahora, menos mal estamos al otro lado de la calle.
“Ahora recuperemos nuestras maletas, vamos.”
Cindy trazó un nuevo círculo y se alzó otra columna, esta fué más delgada, se curvó y llego a nuestros pies. Allí estaban nuestras maletas, todo gracias al rentanjutsu de Xing
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Ya pasaron 15 minutos... No podemos quedarnos en este callejón toda la vida, hay que ocultarse. “Esta vez nos salvamos, pero sobre la próxima vez no estoy seguro. Hay que ser más cautelosos a partir de hoy,” le dije a Cindy. ¡Ese bastardo de Gnomus! ¿quién le dio el derecho?! Pero no debemos olvidar nuestro objetivo principal, aún estamos a tiempo.
“¡Vamos Cindy, tenemos trabajo que hacer…! ¿Cindy? ¿Qué demonios estás hacien—?”
Qué mierda está cargando Cindy, a ver... pero si es un joven. Parece herido, la sangre que brota de su cabeza aún está fresca. Debió suceder hace pocos minutos, tiene un bonito abrigo de cuero; siempre quise uno así... Un momento, ¿y este cuaderno? Tiene lo que parecen ser remedios caseros.
Hojeando el cuaderno, noto una pequeña hoja. Aunque el callejón es bastante oscuro, esta singularmente roja luna me permite leer lo que dice con un poco de esfuerzo. Cindy mientras tanto estaba examinando al sujeto inconsciente, cuando ella dio un grito ahogado.
“¿Qué pasa, hermanita? Dime, habla—" Cindy tiró sus brazos hacia abajo con fuerza y con un puchero gimió más fruncida que antes. Acto seguido, me mostró sus manos. Estaban cubiertas de sangre.
“cindy, hermana. ¿Qué pasó? ¿Cómo te lastimaste? Ten más cuidado.”
Cindy agitando enérgicamente la cabeza en negativa me señala al tipo recostado.
“Oh, es la sangre de él,” dije y Cindy asintió. “Bueno, ojalá no muera.”
Veamos ahora qué decía la hoja. Oh, estaba escrita con una letra grande y brusca y con bastante espacio entre las líneas de texto.
Mayor Claus Faroth:
Este cuaderno de apuntes es sumamente importante para poder continuar las investigaciones en este laboratorio. Si usted logra decodificar las instrucciones en él contenidas, tenga por seguro que recibirá un ascenso inmediato, y con ello garantizará el futuro de su familia.
De pronto el inconsciente gruñó. Me acerqué un momento a verlo y noté en sus manos varios símbolos, parecían pequeños círculos de transmutación.
Pero más interesante estaba la nota. La volteé y continué leyendo.
Luego de la deserción del Blood Alchemist, Wolfgang von Schicksal, el departamento de investigaciones médicas está completamente estancado. El General Jacques Foucalt me pidió que buscara a alguien con grandes habilidades para descifrar códigos. Por la prosperidad de Amestris, espero que no decepcione nuestras expectativas.
Brigadier Reeder Faulkner
¿Blood Alchemist? Que tal coincidencia que este tipo esté cubierto de sangre. Genial . . . Un momento . . . ¿Mayor? . . . ¿Brigadier? . . . ¡No jo . . .! ¿Éste es el Blood Alchemist von Schicksal?
Hmmm, Si eso es verdad, él parece que odia al ejército. Quizá podrá servir en mis planes.