miércoles, 10 de octubre de 2007

Firen K. Drakendorf — Phantom Alchemist


Nombre Completo: Firen Krimeas Drakendorf

Nicks: Phantom Alchemist (Maboroshi no Renkinjutsushi, título oficial), The Trickster (puesto por Gretchen Drakendorf), Shadow Dweller (en correspondencia diseñada para provocar a enemigos), James Sprenger/Jimmy S. (pseudónimo)

Rango: Teniente Coronel. Antes fue líder del desarmado escuadrón encubierto Teufel Hunden.

Sexo: Masculino

Fecha de Nacimiento: 18/8/1913 (25 años)

Pais: Amestris

Raza: Amestrisiano (doiche)

Objetos que porta: Espejo pequeño, caja de maquillaje de varios colores (camuflaje), lentes de sol de color azul y alargados, tiza casi invisible, ganzúa, navaja automática, pistola Mauser Schnellfeuer (semiautomática/automática), y otros objetos para su misión.

Personalidad: Irritante y difícil de leer para quienes no son de su confianza. Si llegas a ganar su confianza, es un aliado leal pero juicioso. Si llegas a ganarse su cariño te cuida y protege con gran celo.

Apariencia fisica: Delgado, alto, ojos azules penetrantes, cabello lacio negro hasta los hombros. Ocasionalmente presenta ojeras y postura decaída.

Historia: Después de que Lourdes, quien fuera la sirvienta personal de Firen en su adolescencia, le enseñara ciertos principios de Curandería, éste empezó a leer la no despreciable cantidad de libros de Alquimia en la biblioteca familiar.

La independencia es su máximo valor y su objetivo es demostrar el gran valor de sus dos especialidades: óptica y manejo de gases. Se unió al ejército por su admiración al Generalísimo Führer Roy Mustang, a quien por su posición privilegiada había tenido oportunidad de conocer brevemente en algunas ocasiones. No tiene reparos en contradecir a sus superiores quienes se sienten un poco temerosos/asqueados de su atmósfera algo vampiresca, acrecentada por su a veces maltratada apariencia.

Su especialidad es operaciones encubiertas, principalmente de espionaje y asesinato. Para ello cuenta con dos sumamente pecualiares habilidades: invisibilidad muy convincente, al hacer que las moléculas de aire tomen las propiedades de color de su entorno, y la de hacer que las barreras temporalmente se vuelvan aire. En sus palmas tiene grabado el círculo alquímico con un diseño muy singular que parte del elemento aire, que fue grabado con ácido como un símbolo y recordatorio de la dureza del camino que tendría que recorrer como perro del ejército. Además lleva guantes con el símbolo apenas visibles tras una consciente y minuciosa inspección.

De buenas fuentes se sabe que es mecenas o copropietario de un burdel en Dublith, cuyo estatus legal es cuestionable, pero del cual las autoridades se hacen de la vista gorda.

Actor de voz: Junichi Suwabe (Masami Oyamada—Someday's Dreamers; ; Greed—Full Metal Alchemist; Archer—Fate/Stay Night, Grimmjow Jaguarjack—Bleach)

Sura Primero: Al-Fatiha / Ayah Segundo: El Ojo del Amo

Firen K. Drakendorf, The Phantom Alchemist

Ahh . . . vivir en el cuartel tiene sus ventajas y desventajas.

Si no fuera integrante de escuadrón de Operaciones Encubiertas quizá hubiese sido buena idea conseguirme un departamento aquí en Central, pero a diferencia del resto del ejército que en esta época de tensa paz no es más que un bien entrenado cuerpo policial, nosotros salimos en misiones secretas con molestosa frecuencia. Pero no me puedo quejar, ya que no todo es escabullirse entre las sombras. Mi trabajo también se trata de asumir otras identidades y visitar regiones que nunca iría a conocer por mi cuenta, supongo.

La ventaja principal es que no tengo que preocuparme en llegar a tiempo para reportarme. La desventaja es que estoy a disposición de los superiores con mayor facilidad.

Ésta es una de las veces en las que tener un dormitorio en el Cuartel General del Ejército en Ciudad Central es una desventaja.

Wolfgang Von Schiksal - The Blood Alchemist

Nombre: Wolfgang Von Schicksal (The Blood Alchemist)

Fecha de Nacimiento: 6-2-1914

Edad: 25 años

Familiares: Alastor Von Schicksal (padre muerto), Ophelia Von Schicksal (madre muerta)

Rango Militar: Mayor (ahora fugitivo)

País: Amestris

Raza: Amestrisiano

Ítems: Un saco largo que suele llevar, una bufanda que cubre parte de su rostro, una maleta de médico y un par de mitones para esconder los tatuajes de sus manos.

Personalidad: Si bien siempre fue un chico jovial y empeñoso, los diferentes sucesos que pasó lo volvieron alguien frio, dispuesto a todo con tal de alcanzar sus objetivos. Tiene una particular visión de la justicia y a pesar de parecer alguien insensible, siempre está para proteger a las personas cercanas a él.

Apariencia física: De aproximadamente 1.75cm, su contextura es normal, cabello negro algo largo, ojos marrones oscuros. Posee tatuajes de círculos de transmutación en ambas palmas de sus manos.

Historia:

Wolf, como le solía llamar su madre, es natal de la Ciudad Oeste, crecería sólo con ella ya que su padre, un Alquimista Nacional, muriera en la guerra contra Ishbal. Destacó desde pequeño por su gran inteligencia y mostró especial interés en las cosas relacionadas a la medicina. Acerca de la alquimia, era otra las cosas que despertaban interés en el joven, quien a base de muchos libros y práctica dura llega a dominar.

A la edad de 17 años decide viajar a Central para comenzar sus estudios de Medicina. Su madre no podía hacer nada para detener el vuelo del joven, veía en él el mismo empeño y decisión que su padre y sabía que no hubiera nada que le cambiara de opinión.

Pasado el tiempo Wolf se hace destacar de entre sus compañeros por su gran intelecto. Dos años después recibiría una carta de Oeste, en la que decía que su madre se encontraba muy enferma y que regresara lo más antes posible a su pueblo natal.

Al llegar vio a su madre muy enferma, comenzó a hacerle una serie de análisis pero el extraño virus que la enfermo estaba ya muy avanzado, la frustración de Wolf fue muy grande al no hallar una cura posible para ella, quien tiempo después muriera en sus brazos.

Al retornar a Central ya no era el mismo, una nueva motivación lo movía, quería poder llegar a ser capaz de curar y a salvar gente como no lo pudo hacer con su madre. Y es así como inspirado por un viejo libro de la biblioteca decide comenzar a combinar la alquimia con sus conocimientos en medicina, para esto abandona la Universidad de Ciencias Médicas de Central para abocarse de lleno a su nueva meta. Sus avances y descubrimientos habían sido muy interesantes y dentro de su claustro decide una noche volverse un alquimista nacional, y con esos recursos poder terminar su investigación.

En el año 1936 postula y es admitido fácilmente. Su nombre como alquimista: The Blood Alchemist. A partir de ese momento pudo dar rienda suelta a sus investigaciones de medicina alquímica. Pero un año después es llamado con carácter de urgencia a la oficina del Fuhrer quien le prohíbe terminantemente seguir con su investigación por considerarla ilegal, amenazándole en quitarle toda posibilidad de recursos y hasta el arresto si continuaba. Al sentirse en la nada Wolf no tiene más opción que desertar y continuar sólo, nadie lo apoyaba. Así días después desparece con toda su investigación.

Perseguido por los militares decide comenzar un viaje por diferentes partes del país y más allá. Aquí comienza a experimentar alquimia consigo mismo, pudiendo fusionar diferentes tipos de minerales a sus brazos formando diferentes tipo de armas como sables o espadas. Se tatuó círculos de transmutación en las manos para hacer más fácil el proceso. Y su apodo militar no es por nada, ya que como Blood Alchemist se especializa en los componentes tanto de la sangre como de diferentes órganos del cuerpo, ya sea para uso médico o no.

Dos años después un incidente en Central hace que el nombre del Blood Alchemist resuene entre las paredes del cuartel. Él había regresado y no precisamente a hacer visitas.

Sura Primero: Al-Fatiha / Ayah Primero: Cuando el Lobo Sale a la Caza

Wolfgang von Schicksal (The Blood Alchemist)

Hora: 2:00am

Pareciera que fueran años los que estoy debajo de estas rejillas con el agua del desagüe corriendo a pocos centímetros de mis pies. Ya está próxima la hora de cambio de guarda en este laboratorio de Central, aunque según escuché hay un alquimista nacional esta noche en las instalaciones. Más divertido aún.

Los guardias comienzan a alejarse, y el eco de los pasos se desvanece en la oscuridad. Es momento de salir de este hediondo lugar.

Demoré una semana en poder conseguir los planos del laboratorio 15 de Central, y 4 días para trazar el plan para poder meterme a este lugar, y poder coger “prestadas” algunas herramientas y recuperar el viejo cuaderno de notas de esa persona. Y pensar que hace algún tiempo podía caminar por estos lugares libremente gracias a mi cargo de alquimista nacional. Pero esos malditos militares vieron con malos ojos mis avances en alquimia médica, y tuve que escapar con toda mi investigación antes que la destruyeran.

Ahora camino sigilosamente por estos pasillos como un ladrón, que molesto. Espero no tener inconvenientes y pueda llevarme esas cosas sin problemas, aunque para qué negarlo, no sería tan divertido así.

No demoré mucho en llegar al lugar, era tal cual el plano y el tiempo preciso antes de que llegaran las visitas. Tras esa puerta están las cosas por las que he venido, no deberá de tomar mucho tiempo más.

Error. Esa habitación no estaba sola, los guardias no llegaban aún, era cierto, pero el premio mayor de la noche estaba sentado frente al escritorio, revisando algunas notas, pude ver su reloj de plata bajo la luz de la lámpara desde donde estaba. La noche se iba a poner algo agitada.

Al cerrar lentamente la puerta aquel hombre de no mucha estatura y de lentes gruesos giró su mirada hacia mí, no me moví, hice un gesto de saludo cordial, sabiendo que la situación era muy tensa en ese momento. El hombre se levantó, transmutó rápidamente su brazo en una extraña arma, sonreí. Me apunto directamente y se presentó: “Mi nombre es Mayor Claus Faroth, y como ha podido ver ya, soy alquimista nacional, preséntese por favor antes de que lo arreste o comience a disparar, de acuerdo a la decisión que tome a partir de adelante.”

“Mi nombre es Wolfgang Von Schicksal, Mayor “retirado” del ejército, vine por algunas cosas a este lugar, así que espero no interfiera si fuera usted tan amable.” Mi ácida cordialidad hacia más tenso el momento. Al ver mis pocas intenciones de dejarme arrestar, Claus presionó un botón rojo que tenía muy a su alcance sin dejar de apuntarme. Las alarmas comenzaron a sonar y varios guardias llegarían al instante. Insisto, la noche se va a poner muy agitada.

El paso de los soldados acercándose era cada vez más fuerte, era inevitable una pelea. “El Blood Alchemist, es un gusto, lástima que será arrestado esta noche, ya que su cabeza sigue teniendo un precio en este país.” La cara de aquel hombre parecía muy inocente como para ser de un alquimista nacional, pero sus palabras eran firmes y no iba a arriesgarme a ser atrapado por nada, cueste lo que cueste.

Los guardias abrieron violentamente la puerta, no pude hacer más que saltar hacia un lado de la habitación e intentar hacerme de algo de protección, ellos comenzaron a disparar y Faroth hizo que detuvieran el fuego, alzó el arma en su brazo e hizo un disparo al techo, el sonido fue estruendoso. “Entrégate o no llegarán más que tus restos a la oficina de Führer.” La amenaza de Faroth me hizo sonreír, estaba arriesgando su vida y la de los soldados tontamente. Esto es guerra.

Mi negativa era muy clara, en ese momento puse las palmas de mis manos contra el suelo, es la hora de la acción. Transmuté el piso rápidamente, todos los soldados incluido Faroth se descuidaron un instante por el movimiento de toda la habitación, corrí hacia los soldados y comencé a atacar, ellos atinaban a intentar dispararme; las armas de fuego nunca fueron un problema para mí, de un simple movimiento de manos esas armas pasaba a mejor vida. Todos los soldados fueron contra mí, mientras el alquimista nacional sólo observaba la pelea desde cierta distancia, seguro analizando cada uno de mis movimientos. Seis de los nueve estaban completamente noqueados en el suelo, pero los restantes eran más duros. La adrenalina corría por todo mi cuerpo, sentí el certero puño de uno de los soldados impactar sobre mi rostro, caí, era momento de comenzar a jugar en serio. El soldado a verme en el suelo se acercó a darme el remate pensándome inconciente. Error más grande. Cogí sus piernas con ambas manos y de un solo chispazo quedaron completamente rígidas, uno menos. Corrí hacia los otros dos, di un salto sobre la pared, cogí la cabeza de uno, y transmuté; el último que quedaba comenzó a correr despavorido luego de ver lo que le había hecho a su compañero, no se iba a escapar. En ese momento sentí un estruendo desde donde se encontraba Faroth, el impactó me rozó el hombro.

“¡Eres un monstruo!” El grito furioso del pequeño alquimista hizo que todo se congelara por un segundo antes de comenzar a disparar rápidamente contra mí. Mi brazo comenzó a sangrar, y podía sentir aquella sangre llegar hasta mi mano mientras evadía cada disparo del Faroth. Transmuté el piso creando una barrera a las balas del alquimista, al instante provoqué que la misma barrera explotara contra él dejándolo sin defensa, salté en medio de la explosión hasta él, ya no pudo hacer nada más, lo cogí del cuello y del brazo armado.

“¿Acaso quieres morir?” Mi voz fue muy calmada en contraste a la situación. El alquimista no hizo más que insultarme y reclamarme lo que le había hecho a ese par de soldados, y también recordarme todos los cargos que el gobierno tenía en mi contra.

Le anulé el arma del brazo con mi alquimia, dejándolo al parecer inutilizado, no quería matarlo en ese momento, me causó una buena impresión a pesar de todo; además necesitaba que alguien le mandara mis saludos al imbécil del Fuhrer.

“No te saldrás con la tuya… ¡maldito desgraciado!” Claus me empujó en ese momento y sacó un arma escondida en su saco con la otra mano, e intentó dispararme. Era un momento crucial. Evadí los tiros y salté nuevamente sobre él, lo cogí de la cabeza, y puse fin a la vida de este terco alquimista. Un perro menos, lamentablemente.

Las cosas por las que vine no estaban tan escondidas, cogí todo y lo puse en mi maleta, incluido ese preciado cuaderno de notas. Mi trabajo aquí ha terminado, hice una pequeña venia a los cadáveres y a los heridos y salí del lugar. Esto sólo ha comenzado.